Ralph Waldo Emerson
Desde tiempos remotos, nuestros antecesores se han visto subyugados ante
las interrogantes que abordan los principios u orígenes del envejecimiento: es
decir, su etiología. Es así que, en su intento por encontrar una respuesta
satisfactoria, han ido desarrollando múltiples teorías. Entre las más populares
y acatadas por el ámbito académico, destacan la programación genética y la que
concierne a la oxidación de los radicales libres. Sin embargo, ninguna de estas
es definitoria; al contrario, podría decirse que son complementarias, ya que
entre ellas se describen los diversos cambios que se suscitan al envejecer.
Este proceso de envejecimiento conlleva ciertas modificaciones como en la función
neurológica, en el aspecto externo y dentro de los diferentes aparatos o
sistemas. No obstante, dichas modificaciones no tienen por qué ser razón de
incapacidad para que el adulto mayor pueda llevar una vida normal (Belando,
2000)
De este modo, según Muñoz (2002), el envejecimiento viene a ser un proceso que se inicia con la concepción del
ser y termina con la muerte. Como ya se mencionó en el párrafo anterior, dicho proceso concierne una serie de cambios.
Estos cambios van a ser influenciados por causas endógenas (internas del
organismo), y causas exógenas (referidos a los comportamientos individuales y
de su entorno). Así, dentro de las causas endógenas, se tiene como personaje principal
al cromosoma, en donde se alberga el tan popular ADN, ahí es donde se almacena
la materia prima de la memoria biológica de cualquier especie, en este caso,
del ser humano. Sin embargo, almacenar la memoria biológica no parece ser la única
función del ADN, aquí también se controla el número de veces y la velocidad en que
se dividen las distintas células a lo largo de la vida y en cada uno de sus órganos.
De esta manera, en el ADN se encontraría determinado la longevidad de los
individuos.
Por otro lado, Muñoz, también señala que si bien es cierto la mortalidad
de los individuos está inscrita en los genes dentro del ADN, no se debe dejar
de lado a las causas exógenas responsables también del envejecimiento, ya que
el proceso de envejecimiento y la edad de la muerte con variables controladas
por factores exógenos relacionados a las conductas de cada individuo y al
ambiente donde se desenvuelven. Cabe señalar, que el envejecimiento comprende
la interacción entre las causas endógenas y exógenas.
En fin, existen multitud de teorías que intentan esclarecer las causas del envejecimiento. Algunas
desde perspectivas biológicas, otras desde la psicología y otras desde un punto
de vista social. En las teorías biológicas las que más destacadas son la programación genética y la de oxidación
de los radicales libres. Es la programación genética la más popular y aceptada
por los investigadores y estudiosos sobre la vejez y el envejecimiento. Esta se
fundamenta en la influencia de los factores hereditarios que ejercen sobre la
duración máxima de nuestra vida. La teoría de la oxidación de los radicales
libres –por otro lado- se sustenta en
algunas investigaciones que proponen que dichos radicales son el origen de diversas
enfermedades y probablemente del envejecimiento. Esta teoría –en los últimos años-
ha tenido bastante acogida por parte de la población. Sustenta que existe una inclinación
a la oxidación en los radicales libres de los componentes lipídicos que bordean
las membranas celulares, provocando alteraciones en su estructura y
disminuyendo funcionalidad celular. No obstante, algunos autores señalan opinan
que la formación de radicales libres puede retardarse consumiendo suplementos
ricos en vitamina E, A Y C, el betacaroteno. (Belando, 2000)
Una postura interesante a rescatar respecto al tema, es la de Hayflick (1989), (citado por Belando,
2000), quien afirma que todavía no se ha demostrado la universalidad del
envejecimiento, ni siquiera en los vertebrados. Según Hayflick, el
envejecimiento es resultado de la civilización o de la domesticación, él propone
que es una circunstancia “no natural”.
En este sentido, casi siempre se ha considerado e incluso se ha llegado
a creer, que el envejecimiento físico biológico es inherente a todos los seres
vivos, y sin embargo, en algunos animales es
raro o incluso nunca se ha llegado a demostrar que experimentan este
proceso llamado envejecimiento. Inclusive existen peces y anfibios que son
capaces de vivir por un tiempo no
definido a priori. (Belando, 2000)
Referencias:
- Belando, M., (2000), Cambios físicos y funcionales en el proceso de
envejecimiento. ¿Es posible una calidad de vida en la vejez a través de
programas socioeducativos?, Cuestiones pedagógicas, 15, 119-137. Consultado en http://hdl.handle.net/11441/22096
- Muñoz, J., (2002), Psicología del envejecimiento, Madrid: Ediciones
Pirámide.
- Salech, F., Jara, R., y Michea, L., (2012), Cambios fisiológicos
asociados al envejecimiento, Revista Médica y Clinica Condes, 23 (1), 19-29,
consultado en http://www.clc.cl/Dev_CLC/media/Imagenes/PDF%20revista%20m%C3%A9dica/2012/1%20enero/Cambios-fisiologicos-5.pdf

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