martes, 16 de junio de 2015

La vejez y la enfermedad

El envejecimiento no es un momento del tiempo,
 sino el instante preciso en que renunciamos a vivir.
 Zenaida Bacardí de Argamasilla



 
Es ineludible que con el paso de los años, las enfermedades se vayan acrecentando dentro del organismo, sobretodo de aquellos seres más vulnerables, como es el caso de los adultos mayores. Dentro del campo de la psicología, es importante prever los efectos que pueden tener las enfermedades somáticas en el estado mental de la persona. En este sentido, Schaie y Willis (2003), señalan que la percepción respecto a la enfermedad y las acciones que realicen los adultos mayores para mejorar su estado, con frecuencia están sujetos a la percepción que tenga el adulto mayor sobre sus propios cambios corporales en comparación con los de sus compañeros. 

Así, la organización Mundial de la salud (2002), mencionan que entre  las principales enfermedades crónicas que afectan a las personas ancianas en todo el mundo, destacan las enfermedades cardiovasculares (como la cardiopatía coronaria), la hipertensión, los accidentes cerebrovascular, diabetes, cáncer, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, enfermedades musculo esqueléticas (como la artritis y la osteoporosis), las enfermedades mentales (principalmente demencia y depresión), ceguera y alteraciones visuales. Asimismo, se evidencia que las causas de discapacidad en la vejez son similares en hombres y mujeres; no obstante, son las mujeres quienes manifiestan padecer problemas musculo esqueléticos con mayor frecuencia. 

Ante ello, Schaie y Willis (2003), destacan que toda enfermedad genera dolor, el cual va a restar bienestar y afectar la motivación, aprendizaje y memoria del adulto mayor, para lograr metas que le generen  mayor placer y satisfacción. A esto, se le suma las repercusiones económicas que conlleva una enfermedad, ya que según estos autores, el temor a depender económicamente de los demás a causa de padecer alguna enfermedad viene a ser una de las precauciones principales de loa adultos mayores.

Esta realidad, se viviría en mayor medida en nuestro país, ya que es por demás conocido las deficiencias que poseen nuestro sistema de salud, sobretodos aquellos que están dirigidas a quienes menos poder adquisitivo tienen.


Referencias:

- Organización Mundial de la Salud (2002), Envejecimiento activo: un marco político, Revista especializada en Geriatria y Gerontologia, 37 (s2), pp. 74-105. Consultado en http://www.imserso.es/InterPresent2/groups/imserso/documents/binario/docintenvejecimiento.pdf

- Schaie, K., y Willis, S., (2003), Psicología de la edad adulta y la vejez, Madrid; Pearson Educación, S.A.

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