sino el instante preciso en que renunciamos a vivir.
Zenaida Bacardí de Argamasilla

Es ineludible que con el paso de
los años, las enfermedades se vayan acrecentando dentro del organismo,
sobretodo de aquellos seres más vulnerables, como es el caso de los adultos
mayores. Dentro del campo de la psicología, es importante prever los efectos
que pueden tener las enfermedades somáticas en el estado mental de la persona.
En este sentido, Schaie y Willis (2003), señalan que la percepción respecto a
la enfermedad y las acciones que realicen los adultos mayores para mejorar su
estado, con frecuencia están sujetos a la percepción que tenga el adulto mayor
sobre sus propios cambios corporales en comparación con los de sus compañeros.
Así, la organización Mundial de
la salud (2002), mencionan que entre las
principales enfermedades crónicas que afectan a las personas ancianas en todo
el mundo, destacan las enfermedades cardiovasculares (como la cardiopatía coronaria),
la hipertensión, los accidentes cerebrovascular, diabetes, cáncer, enfermedad
pulmonar obstructiva crónica, enfermedades musculo esqueléticas (como la
artritis y la osteoporosis), las enfermedades mentales (principalmente demencia
y depresión), ceguera y alteraciones visuales. Asimismo, se evidencia que las
causas de discapacidad en la vejez son similares en hombres y mujeres; no
obstante, son las mujeres quienes manifiestan padecer problemas musculo
esqueléticos con mayor frecuencia.
Ante ello, Schaie y Willis
(2003), destacan que toda enfermedad genera dolor, el cual va a restar
bienestar y afectar la motivación, aprendizaje y memoria del adulto mayor, para
lograr metas que le generen mayor placer
y satisfacción. A esto, se le suma las repercusiones económicas que conlleva
una enfermedad, ya que según estos autores, el temor a depender económicamente de
los demás a causa de padecer alguna enfermedad viene a ser una de las
precauciones principales de loa adultos mayores.
Esta realidad, se viviría en
mayor medida en nuestro país, ya que es por demás conocido las deficiencias que
poseen nuestro sistema de salud, sobretodos aquellos que están dirigidas a
quienes menos poder adquisitivo tienen.
Referencias:
- Organización Mundial de la Salud
(2002), Envejecimiento activo: un marco político, Revista especializada en Geriatria
y Gerontologia, 37 (s2), pp. 74-105. Consultado en http://www.imserso.es/InterPresent2/groups/imserso/documents/binario/docintenvejecimiento.pdf
- Schaie, K., y Willis, S., (2003),
Psicología de la edad adulta y la vejez, Madrid; Pearson Educación, S.A.
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